“Marco conceptual para la evaluación de programas de salud”
Eiliana Montero Rojas.
La evaluación es una herramienta fundamental para la toma de decisiones en
las distintas fases de ejecución de los programas e intervenciones, se enfatiza
que la evaluación implica un juicio sobre el valor o mérito de algo, por tanto
sin una evaluación es imposible saber si los recursos están siendo aprovechados
apropiadamente, si bien es cierto la palabra evaluación puede poner nerviosas a
muchas personas, en el mayor de los casos a los gestores y ejecutores de los
programas, sin embargo esta es fundamental para conocer y detectar a tiempo si
la ejecución de un proyecto va por buen camino.
Se destaca que podemos distinguir dos tipos de evaluación que son la
formativa y la sumativa, la primera de estas se refiere a aquella que se
realiza regularmente para guiar y posiblemente corregir el desempeño de un
programa, y la segunda en cambio pretende establecer en qué grado el programa,
una vez implementado, ha generado en la
población meta los cambios esperados en las variables de impacto.
Ahora quizá nos preguntemos quiénes son las personas que deben hacer
evaluación, para esta acción particularmente se ha distinguido que para la
evaluación interna son los mismos ejecutores y responsables que realizan los
programas situación por la cual es llamada también autoevaluación y para la
evaluación externa es un profesional o grupo de profesionales traído para ese
efecto.
Así también es de suma importancia que en el proceso de evaluación debemos
de aproximarnos a dos constructores de interés que son: calidad y equidad. Montero
cita a en su lectura que según a Aday et al. (1998) “calidad es un atributo del proceso de salud que tiene que ver con
estar haciendo lo apropiado, lo correcto y estarlo haciendo bien”.
En cuanto al concepto de equidad parece existir un debate que tiene que
ver con diferentes concepciones de justicia, este debate involucra, en un
extremo, nociones como la justicia distributiva y el marco de los derechos
individuales, en el otro extremo se ubica lo que es la justicia social y el
bienestar público.
Se justifica entonces que la evaluación es una herramienta esencial para
la toma de decisiones y para el mejoramiento de los programas y proyectos,
además destaca que quienes hacen evaluaciones estarán mejor capacitados para
llevarlas a buen término en la medida en que estén familiarizados con este
marco de referencia.
Referencia informativa:
Montero, E. (2004). Marco
conceptual para la evaluación de programas de salud. Población y Salud en Mesoamérica.
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